miércoles, 10 de junio de 2009

NARCISISMO Y POLITICA

El narcisismo es un concepto que se utiliza en el psicoanálisis en alusión al mito de narciso, amor a la imagen de si mismo, esta noción apareció por primera vez con Freud en 1910 para explicar la elección de objeto en los homosexuales, decía Freud “estos se toman a si mismo como objeto sexual e implica el estancamiento libidinal del yo con la dificultad consecuente de canalizar adecuadamente su impulso hacia otro objeto libidinal exterior prevaleciendo el autoerotismo como medio de satisfacción”. El amor a si mismo constituye su esencia en su expresión caracterológica y conforme al desarrollo psicosexual debe evolucionar hasta lograr la armonización equilibrada de la libido del sujeto y los objetos exteriores de su satisfacción que de no lograrse provocan un trastorno de personalidad llamado narcisista.

Este Trastorno de Personalidad Narcisista tiene como característica esencial un patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatia que se dan en diversos contextos y conforme al manual diagnostico y estadístico de los trastornos mentales DSM-IV-TR (Asociación Psiquiátrica Americana) el diagnostico se hace si se cumplen cinco o más de los siguientes ítems:

1.- Tiene un grandioso sentido de autoimportancia (p. ej., exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados).
2.- Está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.
3. Cree que es "especial" y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto status.
4. Exige una admiración excesiva.
5. Es muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.
6. Es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.
7. Carece de empatia: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
8. Frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él.
9. Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbias.

Muchos individuos que han conseguido éxito y prosperidad en la política demuestran rasgos de personalidad que pueden considerarse narcisistas. Reflexionemos: ¿Que político en el poder conoce usted que no exagera sus logros y sus capacidades que no este preocupado por mantener ese poder, que fantasee en el éxito ilimitado, que se considera especial, que si no es admirado lo considera una afrenta, que se muestra muy pretencioso, que no le guste aprovecharse de los demás, que no envidia, que sea sensible a los sentimientos de los demás y que no sea arrogante o soberbio? . Es difícil encontrar políticos que ejerciendo el poder actualmente tenga rasgos de personalidad que demuestren lo contrario, sin embargo existen, lamentablemente marginados por que constituyen un obstáculo a los intereses prevalecientes de la política corrupta que nos indigna con sus mentiras, engaños, simulaciones y tragedias cotidianas.

Los rasgos de la personalidad narcisista sólo constituyen un trastorno cuando son inflexibles, desadaptativos y persistentes y ocasionan deterioro funcional significativo o malestar subjetivo, que generalmente están circunstanciados por la perdida del poder político que les significan sus posiciones públicas como funcionarios en los diferentes niveles de gobierno o integrantes del poder legislativo o judicial; o bien cuando el pretendido empoderamiento los conflictua en sus relaciones interpersonales por la pretendida subordinación servil de quienes intentan someter generándoles inestabilidad emocional que llega a provocar trastornos ansiosos, depresivos o somáticos que se constituyen en motivos de consulta médica.

El narcisismo patológico constituye el fondo psicodinámico sobre el cual se explican la mayor parte de las desviaciones y perversiones del quehacer político donde la ideología con sus principios y valores son transgredido en aras de satisfacer sus necesidades afectivas, cognitivas, existenciales y socioeconómicas inmersas en su trastorno; naturalmente que la ética que implica la existencia del amor generoso a los demás esta ausente, prevalece un atroz pragmatismo con una débil conceptaulización ideológica que afecta sus pensamientos liberales y/o socialistas que llegan a conflictuar sus satisfactores hedonistas del consumismo materialista al que se integran, con el problema de no poder lograr la plenitud satisfactoria con el gozoso complemento exhibicionista que tienen que ocultar para evitar su propia exhibición de su comportamiento perverso.

Nuestra sociedad demanda buenos políticos sin narcisos patológicos.

1 comentario:

  1. TU REFLEXION DEBERÍA DE SER SOBRE EL PODER Y EL NARCISIMO AL FINAL DE CUENTAS ES LA FALOCRACIA QUE SE IMPONE.

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