viernes, 13 de mayo de 2011

EL DIA DE LAS MADRES EN MEXICO

No existe un día mas disímbolo en nuestra patria que la celebración del día de las madres, en tanto desbordan los tsunamis del supuesto amor y reconocimiento a nuestras gloriosas mamas con la multiplicidad de actos festivos en todos los espacios existentes de las familias, escuelas, centros asistenciales, comerciales, iglesias, el DIF y los medios de comunicación, seguimos fomentando culturalmente el machismo enfermizo denigrante que apologiza su imagen sufridora, virtuosa del trabajo domestico, del amor ilimitado hacía los hijos, tolerante sin impaciencia y propiedad del esposo. Nuestras madres están muy lejos de alcanzar la felicidad y prosperidad cotidiana que se le presentan como espejismos sólo en algunos días festivos, como este día, cuando las flores naturales y artificiales abundan en compañía de los obsequiosos regalos (donde aun prevalecen los absurdos enseres domésticos para facilitar sus jornadas extenuantes de trabajo en casa) y sin faltar los placeres alimenticios y de bebidas especiales que debieran estar todos los días en sus hogares. Ni que decir de las otras madres victimizadas por la violencia social, que pocos se atreven ha solidarizarse fraternalmente, que generan los gobiernos corruptos y despóticos que han prevalecido en nuestra sociedad donde el modelo patriarcal se impone con su rigor autoritario dominante, promotor de la sumisión y la desigualdad de genero que paradójicamente sigue reproduciendo la denostable imagen de que el mejor rol de la madre mexicana es el de la mujer sufrida, abnegada, generosa, eternamente amorosa, sumisa, acrítica, aguanta todo y servicial hasta su muerte.

La mayoría olvidan, o no conocen, que este día fue promovido por una joven llamada Ana Jarvis, de Philadelphia USA, como recuerdo homenaje a su madre, que había muerto el segundo domingo de un mes de mayo, y que en el marco de esta iniciativa el Congreso de los Estados Unidos presentó un proyecto de ley siendo hasta 1914 cuando el Presidente Woodrow Wilson declaró como fiesta nacional el Día de la Madre, ocho años después en 1922 se celebraría por primera vez en México, en el día diez de Mayo. Aunque el origen histórico de festejar a las madres se sitúa en Grecia donde los griegos realizaban trascendentes festividades destacando las que efectuaban en honor a la diosa Rea, quien en la mitología griega era la madre de los dioses Deméter, Hades, Hera, Hestia, Poseidón y Zeus, luego en la era cristiana se instauraron celebraciones en honor a la virgen maría, la madre de Jesucristo, tradición que paso a los piases europeos, por ejemplo durante el siglo XVII, en Inglaterra se llevaba a cabo un acontecimiento similar, honrando también a la Virgen y el cual se denominaba Domingo de las Madres, en ese día los niños asistían a misa y regresaban a sus hogares con regalos para sus progenitoras.

Así como para el mundo cristiano la madre de Jesús enfrento la tragedia de la injusticia en contra de su hijo, muchas han sido las madres que no sólo han vivenciado tragedias similares y han tenido que enfrentar el vía crucis en búsqueda de justicia. En el marco de los desparecidos desde la guerra sucia en nuestro páis, desde 1969 destaca la lucha de la actual Senadora doña Rosario Ibarra de Piedra y las madres integrantes del comité Eureka que no han cesado su activismo y han seguido incorporando a las madres de los presos políticos y desaparecidos de los gobiernos subsecuentes hasta el actual. Se han sumado también a vivenciar las tragedias y la injusticia madres como Isabel Miranda de Wallace, a quien le secuestraron, torturaron y asesinaron a su hijo y su lucha incesante logro no sólo la identidad de sus ejecutores sino la detención de los responsables; A Sara Salazar, madre de Josefina Reyes, activista juarense asesinada en enero de 2010 que instaló un campamento afuera del Senado para exigir la búsqueda de dos de sus hijos y su nuera, ella ha perdido a cuatro hijos, un nieto y una nuera, todos ejecutados. A Norma Ledezma Ortega, activista de derechos humanos desde 2002, quien tras la desaparición y muerte de su hija Paloma Escobar en Chihuahua, fundó la organización Justicia para Nuestras Hijas, donde se realizan investigaciones para localizar a jóvenes desaparecidas y sus asesinos. La también integrante del Centro de Justicia para Mujeres, el 7 de abril de 2011, ganó el decimonoveno Premio Nacional de Derechos Humanos Don Sergio Méndez Arceo en la categoría de "Personas".a Marisela Escobedo, que fue acribillada mientras exigía condenar al asesino de su hija Rubí Marisol Frayre Escobedo. Como olvidar a Josefina Reyes, madre de Julio Cesar Reyes, activista, también asesinada A Gabriela Alejos, madre de Jaime Gabriel, que fue asesinado junto con el hijo de Javier Sicilia y cinco personas más en Cuernavaca, Morelos. También las madres: Silvia Escalera, Luz María Dávila, Josefina Reyes, Maximina Hernández Maldonado, Gloria Aguilera Hernández, Patricia Duarte quienes han perdido a sus hijos en los catalogados como muertes por efectos colaterales de la estúpida guerra sucia del gobierno actual. Ni que decir de cada una de las 48 madres y padres que perdieron a sus hijos en la guardería ABC, de Hermosillo y que siguen su lucha por la aplicación de la justicia que han evadido impunemente la mayoría de los responsables.

A propósito del día de las madres resulta que siempre me identifico con el personaje de Pavel consagrado en la novela “La Madre” del poeta y escritor ruso Máximo Gorki, donde junto con su madre Pelagia comparte algunas de las características vivenciadas con la mía: su origen campesino, el reservado comportamiento que sobre mis actividades políticas tenia que realizar en los tiempos de la guerra sucia de los setentas, su consecuente angustia en mis ausencias físicas por el temor a ser una de las victimas muertas en esos tiempos represores de los gobiernos autoritarios que prevalecían en México y su rechazo a esas actividades políticas por ese amor de madre que angustiaba ante mi posible victimización del aparato represor del régimen. Mi madre no logro vivir lo suficiente, lamentablemente murió victima de otra atroz impunidad en 1978, cuando un vehiculo que transportaba aceite combustible derramo su contenido en la carretera federal 57, México- Piedras Negras, provocando múltiples volcaduras de los vehículos y varios muertos y lesionados, ella fue una de las victimas fatales, mi padre y dos hermanos lesionados. La empresa responsable fue protegida por las autoridades federales con una gran facilidad encubridora, donde los deudos tuvimos que afrontar los hechos trágicos y la impotencia ante la corrupción que prevaleció. Así ella no logro convertirse en la activista, como el personaje Pelagia de la novela, que habría sido por las detenciones ilegales, las desapariciones y el activismo político que muchas de las madres mexicanas realizaron en el marco de la guerra sucia de esos tiempos y que hoy ensombrecen el pasado, nuestro presente y el futuro en el marco de la estúpida guerra del gobierno actual donde han sido las madres las que mas están sufriendo por las casi cuarenta mil victimas muertas y miles de desaparecidos y secuestrados que no aparecen. En esa década mi padre ya había sido victima de la injusticia por la feroz represión contra el sindicato que dirigía y que había osado enfrentar el poder impune de los empresarios explotadores que negaban el ejercicio de la libertad, la democracia y el respeto a los derechos laborales; en tanto nosotros participábamos en el movimiento estudiantil solidario con los movimientos sindicales, urbanos y campesinos que exigían la transformación social para construir una sociedad democrática, socialista, humanista y con justicia social.

El hecho es que nuestras madres mas allá del significado biológico del que descendemos no sólo son garantes de nuestra seguridad protectora, sino generadoras de los manantiales de sentimientos que nutren nuestro desarrollo afectivo desde el embarazo mismo, la dimensión de esta interacción reflejara el tono emocional de nuestras conductas verbal y no verbal, desde la aceptación, la calidez afectiva hasta el rechazo. Las madres que expresan afecto y son responsivas ante las demandas de los hijos, los alimentan bien y utilizan con frecuencia refuerzos positivos cuando interactúan, estos no presentaran dificultades a la hora de establecer relaciones interpersonales con los demás. En el marco de su función en las estrategias de control parental son las que nos enseñan a desarrollar la tolerancia a la frustración, a integrar normas sociales de conducta, incluyendo el rechazo de la violencia, la cooperación con los otros a respetar a la autoridad y a desarrollar las conductas solidarias y fraternales con los problemas de los demás. El afecto parental, la disciplina inductiva (castigos acompañados de razonamientos con sentido) y la consistencia en las pautas de crianza están asociados con el desarrollo positivo en los hijos. El control y el afecto son las dimensiones más relevantes en las interacciones madre-hijo y en el caso del sistema marital la intimidad y el poder son los principales elementos vertebradores de las interacciones que padre-madre llevan a cabo en la tarea educativa de los hijos. Por eso las parejas necesitan tomar decisiones sobre asuntos económicos, tareas domésticas, prácticas educativas y obligaciones sociales en condiciones de equidad. Cuando los roles de la pareja no están claramente definidos, cuando son incapaces de resolver conflictos que van a pareciendo a lo largo de la relación y cuando son incapaces de mantener un vínculo afectivo entre ellos, la pareja se resiente, sufre y acaba no solo por perder su función socializadora sino además entorpece el desarrollo de la autoestima y la integración de las habilidades y destrezas emocionales para el manejo de los problemas inherentes al proceso de desarrollo psicosocial y en la construcción de nuestra personalidad.

La función de madre está asociada así a los elementos gestadores no solo biológicos sino afectivos, socializadores, cognoscitivos, existenciales, caracterológicos y espirituales de sus hijos, fundamentales en la construcción de la sociedad y su desarrollo social y humano. Universalmente la imagen de la Madre es un arquetipo siempre presente, no cambia por ello se dice que es la imagen estática de lo femenino y define la integración de lo femenino en el ser humano y la sociedad. Por eso no estoy de acuerdo con el significado disímbolo de este día ni de justificar expresiones que en mi concepto denostan el significado de la madre, aunque se racionalicen como modismos y la figura de la madre se asocie a este tipo de valores disímbolos en que ella es al mismo tiempo cabecilla y víctima del entramado social, vinculada directamente con el fenómeno del machismo como cuando se utilizan expresiones de “estar hasta la madre”, “"me tienes hasta la madre" y que nos remite a una idea de hartazgo en lo fundamental, la primera de ella fomentada con la marcha “Estamos hasta la madre”, convocada en Morelos y en distintas ciudades por el poeta Javier Sicilia, ante el atroz hallazgo de su hijo asesinado con seis personas más, en Morelos. Es como si la clásica expresión agresiva de “chingar a la madre” fuera aceptada como una expresión de amor en esta sociedad que vive un proceso de desintegración social por la deshumanización imperante donde los valores están quedando como parte de la historia, sin presente ni futuro.

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