domingo, 7 de octubre de 2012

LA REFORMA LABORAL EN MEXICO

Esta por consumarse el atentado final a los derechos de los trabajadores mexicanos que cuando menos de letra protegían jurídicamente, desde la ley federal del trabajo, para que se disfrutara de las garantías y libertades en el ejercicio de los derechos laborales, contra la explotación, el abuso y los tratos ignominiosos de los patrones abusivos y autoritarios.
En vez de modernizar la ley, para adecuarla a la modernidad del disfrute de otras prerrogativas que existen en países que han profundizado la democracia, en el funcionamiento de las organizaciones, mejoras sanitarias en sus ambientes, mas desarrollados como la protección contra enfermedades laborales emergentes, el "mobbing", el estrés continuo y los efectos en su salud física, "síndrome de burnout", los trastornos adaptativos, el abuso sexual de los trabajadores, mas tiempos para la convivencia y el esparcimiento familiar y el logro de salarios dignos; resulta que han retrocedido, aunque legalizando, lo que en la practica han venido haciendo desde hace varios años como los bajos salarios, los contratos laborales temporales y por prestación de servicios que impiden el acceso a prestaciones y obligaciones de las empresas e instituciones

Los testaferros (políticos, lideres charros, periodistas, intelectuales y demás especimenes) de los oligarcas del sistema, utilizando su ilimitado poder en los medios, no han cesado de publicitar sus mentiras sobre las bondades de esta contrarreforma que el fecalismo presidencial ha generado en contubernio con el peñanietismo, mostrando nuevamente ese frente pripanista que ha obstaculizado gravemente el desarrollo social y democrático de nuestra patria. Sus peroratas no dejan de expresar que los cambios atraerán inversiones, más capitales, mayor crecimiento, generaran mayor productividad, competitividad y mejoría, mejorando el nivel de vida y hágame el favor: "los trabajadores tendrán más seguridad jurídica". Su campaña mediática de apoyo les ha servido para sacar a toda costa esta contrareforma, cuyos intentos se remontan desde los noventas, con el salinismo, luego desde el foxismo, trataron de imponer en el denominado proyecto Abascal, que luego fue renovado en el calderonismo con la denominada ley Lozano, ambos personajes, en esos sexenios, fueron ignominiosamente los secretarios del trabajo.

Nada dicen del menoscabo y perdida de los derechos de los trabajadores, del fortalecimiento, con esta ley, del gran problema que enfrentaran para lograr un trabajo seguro, de base, transgrediendo el principio de estabilidad general, seguirán los prevalecientes salarios mínimos simulados, las precarias primas vacacionales, de antigüedad, aguinaldos, los despidos injustificados, el acoso y los abusos contra los empleados, el incremento de requisitos para las pensiones, el sistema de jubilaciones, la seguridad social, la vivienda, pero sobre todo que el trabajo deja de ser uno de los derechos humanos, degradando a mercancía al trabajador, ad hoc con el capitalismo salvaje del neoliberalismo depredador que esta tratando de imponer sus leyes deshumanizantes y mercantilistas en nuestras sociedades.
Dicen que su primer gran logro permitirá acabar con los abusos de la denominadas subcontrataciones de los trabajadores, en esas empresas terciarias también denominadas “out sourcing”, que contratan a los trabajadores para las empresas, sin prestaciones para los trabajadores, liberando de responsabilidades laborales a los empresarios, proporcionando bajos salarios, simulando capacidades económicas que no garantizan el cumplimiento de sus responsabilidades, con gran capacidad de disolverse o desaparecer ante cualquier conflicto que tengan que enfrentar con sus obligaciones legales. Sin embargo estas empresas, durante lustros han estado funcionando impunemente, para empresas públicas y privadas sin que a la fecha, ninguna autoridad hay actuado, a pesar de las irregularidades que son objeto de competencias no sólo de las autoridades del trabajo, sino del fisco, el comercio y la procuración de justicia ante evidentes delitos civiles, mercantiles y penales que impunemente han realizado. Lo que ha sido peor son empresas que han servido además para el lavado de dinero que beneficia a las redes delincuenciales del poder corrupto que prevalece en los tres niveles de gobierno.

Lo mas lamentable es que los despidos laborales lograran ser unilaterales, dejando en estado de indefensión al trabajador, ante las autoridades laborales, al entenderse directamente el patrón con el trabajador, podrá despedirlo sin avisarle a la autoridad formalmente, puede así hasta hacerlo cada 6 meses y sin responsabilidad para el patrón, este podrá disponer de contratos individuales por temporada, por periodos de capacitación o prueba 30 a 180 días, donde sus criterios serán arbitrarios en el marco de sus indicadores de productividad de la empresa y los mecanismos de medición, sus decisiones unilaterales no podrán ser valor de probidad para exigir justicia.
En síntesis es una ley que libera responsabilidades de los empresarios, de los patrones, les facilitara mas la explotación y el abuso de los trabajadores, podrán aprovecharse mas de su dios del libre mercado, al abaratarse la mano de obra, los salarios serán mas miserables, que ellos mismos generaran de acuerdo a sus intereses, flexibilizaran los derechos de los trabajadores y podrán despedir al trabajador sin formalidades legales, esas que hacen que cuando menos con las ley que pretenden derogar, garantizaba una esperanza de justicia para los trabajadores. Para nada les ha importado proponer cambios a la ley que logren acabar con la corrupción y la antidemocracia de los sindicatos, porque eso si acabaría con los controles corporativos que alimentan el poder de sus regimenes autoritarios y decadentes.

Y todavía algunos de estos personajes defensores, expresan en forma estúpida que no “politicemos” lo que según ellos logrará grandes beneficios a los trabajadores, pero sobre todo a México, al integrarnos a la modernidad, como en las mas grandes sociedades desarrolladas, su mediocridad intelectual se suma al servilismo de la barbarie que sus amos oligarcas les han exigido para seguir prostituyendo sus servicios sin el mas mínimo profesionalismo que exige capacidades intelectuales, aunque la impotencia ante la barbarie es tal que algunos de nuestros aliados opositores persisten en llamar a estos especimenes como unos degenerados y retrasados mentales, que yo me atrevo a corregir, porque nuestros pacientes retrasados mentales no tienen nada de perversiones y si mucho de solidarios y fraternales, no como estas bestias, sin amor fraternal y que dependen de los migajas de la depredación de sus jefes.



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