Como lo ha informado Andrés Manuel López Obrador a MORENA “nos
fue requetebién”, parafraseando a la maestra Delfina, en las pasadas elecciones
del domingo 4 de junio en los estados de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz, nos colocamos como el partido de oposición que mas votos obtuvo, apenas tenemos 3 años y a pesar de las alianzas perversas de todos los partidos políticos con el
gobierno de Peña Nieto, que seguirán al servicio de la mafia del poder,
utilizando inmoral y legalmente todos los recursos de sus gobiernos para evitar
que logremos la victoria, lleguemos al poder y logremos la profunda
transformación de nuestra nación que acabe con sus corrupciones y logremos la
anhelada democracia, libertad y justicia
de nuestra sociedad con los más altos niveles de desarrollo humano y social de
nuestros habitantes, que desde el siglo pasado luchamos sin poder detenernos
aun con sus represiones bárbaras y sangrientas como la del 2 de octubre de 1968
y del 10 de junio de 1971, de la que hoy se cumplen 46 años.
No sólo fue una elección de estado,
sino volvieron a realizar sus comportamientos carentes de escrúpulos, más
inmundos y regresivos de sus pasados más obscuros de sus regímenes autoritarios,
donde hasta la mayoría de sus intelectuales, periodistas y comunicadores afines
y beneficiarios de sus prebendas han referido se pesar y cuestionado algunas de
esas conductas indignas para nuestro México, llegando inclusive a reconocer el
gran avance de MORENA, ubicándolo como el más ganador, el que más a avanzado en
la lucha electoral, alertando el hartazgo por los políticos del PRI y sus
aliados del PAN, PRD y otros paleros de su régimen corrupto y autoritario.
Dio vergüenza que sus secretarios de
estado, como el Dr. José Narro, de la SSA, anduvieran con sus contribuciones,
el rebase de topes de campaña del PRI, usando los recursos de sus programas
sectoriales, haciendo proselitismo electoral, usando los servicios de salud ignominiosamente,
violando la veda electoral para coaccionar el voto, además de hacer acarreo y
compra de los votantes, presión sobre los trabajadores del gobierno federal,
estatal y municipal, transportistas, sector salud, magisterial y policías,
integrándose además al terrorismo psicológico hacia los simpatizantes y
militantes de MORENA, con sus redes de delincuentillos del poder inmersos en
sus gobiernos, llegando a amenazar e intentar secuestros y lesiones de algunos
compañeros. Luego sus huestes complementaron
el día de la elección con la compra del voto, relleno de urnas, inconsistencias
en el llenado de actas, manipulación del conteo rápido, PREP y de los cómputos
distritales, evitando el proceso de revisión de los votos casilla por casilla.
Nuevamente una de las tareas
fundamentales que no logramos cumplir cabalmente, como partido, fue la defensa
del Voto mediante la cobertura total de nuestros representantes de partido en
todas las casillas. El caso más emblemático fue en el estado de México,
donde sin duda ganamos la elección con la maestra Delfina, a pesar de todas las
graves irregularidades, enmarcadas en la guerra sucia contra MORENA y AMLO, con
sus conductas ilegales, inmorales, coercitivas y represoras, desde la etapa de
precampaña, durante la campaña, el día de la votación y que todavía siguen hoy
los corifeos de la mafia del poder, encabezados por Peña Nieto, para concluir
su fraude electoral imponiendo a su abominable candidato Alfredo del Mazo. Digo
que fue el más emblemático porque a pesar de que tuvimos la certeza de cubrir
el 100% de los representantes de casilla, resulta que nos faltó cubrir el 16%
de las casillas, según informa Jesusa Cervantes en su artículo para el
informativo Proceso (http://www.proceso.com.mx/490362/los-duendes-actuaron-pri)
refiriendo: “el jueves pasado nos enteramos por el dirigente estatal de Morena,
Horacio Duarte, que la autoridad electoral les jugó chueco al no registrar en
el sistema a 8 mil representantes de partido; así, aunque contaban con un papel
que los acreditaba como tal no pudieran ejercer su representación.”Lo anterior
implicó que por lo menos 3 mil casillas quedaran sin representante de Morena,
es decir, un 16% de las casillas no fueron vigiladas. Resulta que a pesar de
haber denunciado el incumplimiento de la entrega de la documentación por las
autoridades electorales del IEEM, que acreditaba como tal a los compañeros de
MORENA, que debió ser desde el miércoles 31 de mayo, fue hasta el sábado 3 de
junio cuando se les entregó, en tanto al resto de los partidos ya se les había
entregado, lo que entorpeció la entrega
en todo el estado por los compañeros que desarrollaban esa tarea, más en
el medio rural, donde además fueron objeto de agresiones y amenazas a su
integridad física, por delincuentes protegidos por las autoridades del gobierno
priista.
Luego se sumó
“la sustitución” de presidente y secretarios de casilla, que no ejercieron su
función porque simple y casualmente, no pudieron llegar a ejercer su función
cívica y fueron estratégicamente cubiertos por priistas ubicados como los
primeros en la fila, que asumen
funciones de secretarios y al final de
la jornada, son los encargados de contar los votos, dando fe el presidente y
los representantes de loa partidos presentes que acreditan en el registro
correspondiente en las actas, que son el instrumento fundamental para presentar
como prueba la evidencia del fraude y sirven para impugnar la elección. Por lo
menos 3 mil casillas no fueron vigiladas por Morena y por lo tanto no se pudo
dar fe como representante de partido que hubo irregularidades, así con soltura
lograron sumar más de 260 mil votos espurios que se niegan a reconocer y por
eso no quieren que se revise urna por urna, voto por voto, casilla por casilla
en las secciones de los distritos electorales donde prevalecieron sus resultados
atípicos, con muchos votantes, que rebasaron la media del porcentaje de votación
que a nivel estatal tuvieron.
Así, ante el uso
faccioso de Peña Nieto, del Instituto Electoral del estado de México, que no
esconde su subordinación al régimen priista y las posturas desafortunadas del
Instituto federal Electoral negando la visibilidad de las irregularidades, se
impone no sólo la férrea defensa jurídica ante el Tribunal Electoral, sino el
desarrollo de estrategias y acciones políticas contundentes, contra sus instituciones
espurias, que logren acabar con la impunidad de estos hechos grotescos de los
priistas que nos hacen retroceder hasta 40 años y con ello cancelar la
posibilidad que tenemos los mexicanos de lograr el cambio mediante la vía democrática
no violenta que significan los procesos de elección.
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