jueves, 31 de agosto de 2017

SOBRE LA LEY DE SALUD MENTAL PARA NUEVO LEON


Ayer hicimos historia, en nuestra sociedad nuevoleonesa, al lograr que en el seno del Congreso Local, por primera vez, se tratara y consensara una propuesta de una Ley de Salud Mental para nuestro estado, que se debatió en la mesa de Trabajo que llevo a cabo la Comisión de Salud y Grupos Vulnerables de la actual LXXIV legislatura.

Logramos, este consenso, con la asistencia de los Diputados y Diputadas, integrantes de la Comisión y de representantes de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, de los Colegios de Psicología y Psiquiatría, así como de las autoridades de salud, de su director de Salud Mental y del Departamento Jurídico; además de nosotros, los ponentes de las propuestas de anteproyectos sobre esta ley, que habíamos estado trabajando en las mesas de trabajo previas, durante los meses de julio y agosto, debatiendo y consensando para concluir en esta propuesta, que de acuerdo al Diputado Sergio Arellano, presidente de esta comisión será integrada a la agenda legislativa del próximo periodo ordinario, que se inicia el próximo mes de septiembre, anunciando que “a más tardar el dictamen final de esta nueva ley de salud mental se tendrá listo para la primera quincena de ese mes”.

Como lo expresé a los asistentes, teníamos más de 40 años luchando por políticas de salud mental que garantizaran no sólo el derecho a la atención en este tema a todos los ciudadanos de Nuevo León, sino además generando el respeto incondicional a los enfermos mentales, con el trato digno y garante de sus derechos humanos fundamentales. Los políticos en el poder no habían tenido el interés sobre este tema, así gobiernos tras gobiernos, habían recibido nuestras propuestas sobre el mejoramiento de sus políticas de salud mental, tratando de reformar leyes, hacer innovadores programas que incluyeran la prevención, el fomento y la atención a los trastornos de salud mental con modelo integral, interdisciplinario e interinstitucional.

Señale que los vientos de cambio en las políticas de participación ciudadana fue los que nos permitió que presentáramos la primera propuesta de Ley Estatal de Salud Mental, en el marco del derecho otorgado sobre iniciativa popular, en la ley correspondiente, desde el mes de junio, del año pasado,  lo que nos permitió que a  finales de noviembre de ese mismo año presentarnos esa propuesta, que ya habíamos compartido públicamente y solicitado sus opiniones y apoyo a organismos que deberían estar interesados, como los Colegios de Psiquiatría y Psicología existentes en nuestra sociedad. Así el Colegio de Psicología, por decisión de su  presidenta mejor presentaron su propia iniciativa en el mes de abril, posteriormente un grupo de trabajadores del Sistema de Desarrollo Integral a La Familia presentaron su propuesta; de tal forma que se decidió acumular las tres propuestas en un expediente único que lograra concretar las propuestas e intereses de cada uno de los ponentes.

Así a partir de la estructura propuesta en nuestra primer proyecto de Ley, que veníamos trabajando desde hace  más de diez años, con el equipo del Centro Comunitario de Salud Mental (CECOSAM), se integraron los elementos fundamentales que concluyeron  en la Propuesta de Ley Estatal de Salud Mental que se debatió en la mesa de trabajo que tuvimos en el seno de la Comisión de Salud del Congreso. Es una propuesta, que desde luego está en proceso de construcción, está disponible públicamente en espera de las observaciones y su enriquecimiento del resto de los diputados, organizaciones de la sociedad civil, académicas, de salud, educación, procuración de justicia, seguridad pública, asistenciales, pero sobre todo de los trabajadores y usuarios de los servicios de salud mental.

En tanto nuestra sociedad sigue con el deterioro de su salud mental, prevaleciendo las lacras de la violencia social, con sus homicidios, desapariciones, los feminicidios, la violencia familiar, el abuso sexual infantil, además del incremento de la prevalencia de trastornos de salud mental, como la depresión, ansiedad, trastorno bipolar y los trastornos psicóticos, el abuso en el consumo de alcohol, tabaco, marihuana, cocaína, anfetaminas y otras substancias, pero sobre todo con una cobertura de atención marginal ade la salud mental, urge la legislación que obligue no sólo al estado  sino a toda la sociedad atender con responsabilidad este ámbito de la salud pública que por décadas ha sido olvidado como prioridad en las políticas públicas y sus funcionarios en el poder.




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