jueves, 24 de febrero de 2011

LA BRUTALIDAD DE LOS MEDIOS DE COMUNICACION

En el proceso de desarrollo humano y social los medios de comunicación de masas informan, forman y entretienen, funciones que son determinantes en los indicadores de maduración cognitiva, conductual, existencial, cultural y política de las personas y sus sociedades en las que están inmersas, de ahí que en el mundo existan dos tendencias en las políticas de los gobernantes: Una mayor regulación estatal que vela por los derechos de los ciudadanos o la desregulación estatal con mayor confianza en los sectores empresariales, otras posturas pueden matizarse pero finalmente terminan en uno de estas dos grandes tendencias y como dice Noam Chomsky finalmente esto depende de los grupos oligárquicos del poder en cada sociedad.

En México las oligarquías, descritas claramente por AMLO, en sus libros sobre las mafias del poder que ha publicado recientemente, han logrado hasta la fecha que prevalezca en los hechos la desregulación estatal fortaleciendo los monopolios en los medios impresos, televisivos, radiales y cinematográficos a quienes el gobierno los colma de privilegios como las concesiones, servicios, contratos, financiamientos, los costes de toda su publicidad, además de los clásicos apoyos económicos y en especie (viajes, subvenciones, regalos, etc.) y demás formas de cooptación a sus empresas, locutores, periodistas e intelectuales alienados en la defensa de sus intereses políticos y la neorregulación propiciada por las nuevas tecnologías y las tendencias neoliberales de la globalización económica. La marginación y la represión la utilizan con todo su poder a quienes se atreven a mantener su libertad, autonomía y su capacidad crítica como le ha sucedido a Carmen Aristegui recientemente. La ausencia de la ética en el ejercicio de sus funciones, han pretendido utilizarla como justificación a sus conductas represoras, sus códigos son aliados de la mercadotecnia desnaturalizando su función social y la libertad de expresión.

No han querido reconocer su desfasamiento de las necesidades del desarrollo humano, social y político que nuestro país necesita para enfrentar este siglo XXI y ante esta ausencia de reconocimiento y reconstrucción de sus funciones resulta sorprendente como los esta desbordando la tecnología de la información y de la comunicación (Telefonia movil, Internet con sus blogeros, el YouTube. el Facebook, el Twitter y otras redes sociales) que esta influyendo poderosamente hasta en las conductas sociales exigentes de cambios como esta sucediendo en los países árabes hartos de las injusticias, la corrupción y el autoritarismo despótico de sus gobernantes. Como lo ha referido el periodista Diego Osorno “La posibilidad de acceder al debate político, antes monopolizado por los grandes medios de comunicación, ha “energizado” a muchos ciudadanos, transformados repentinamente en activistas con cierta capacidad de influir en entornos y momentos determinados”. La pluralidad ideológica con presencia equitativa de los representantes más destacados de las corrientes generadoras de opinión más prevalecientes de los contextos políticos, culturales y religiosos en los medios de comunicación en México es uno de los asuntos más pendientes y trascendentes por su contribución al desarrollo humano.

El hecho es que los medios han abandonado la calidad en sus funciones informativas y formativas focalizando su interés mas en el entretenimiento como oferta de baja exigencia que tienda a mantener una masa fiel de audiencia que garantice las buenas condiciones de acceso al mercado publicitario, así vemos como sus barras informativas transcurren con sus manejos mediáticos dramatizadores de las tragedias humanas con la prevleciente nota roja y el obsceno manejo de las frivolidades de personalidades públicas desde políticos hasta artistas obscureciendo la percepción de los hechos trascendentes que incrementen el conocimiento no sólo científico sino de la realidad, estimulen el razonamiento y las consecuentes posturas criticas. En nuestro estado se suma su funcion "gestora" en la solucion de problemas de personas, familias y comunidades complementando roles clientelares del sistema politico. Los medios son generadores de posicionamientos poco competitivos en las interacciones sociales de las personas, el aumento del individualismo, de la desconfianza, la poca tolerancia a la ansiedad, a la frustración y el anquilosamiento de la solidaridad que impacta mas en las mentes en desarrollo como son la de los niños y adolescentes. En este contexto debemos enmarcar la representación reiterada de la violencia en los medios audiovisuales (sobre todo televisión, cine y multimedia) que impactan en la educación de los niños quienes son proclives a la imitación de aquellos modelos de conducta repetitiva y que puedan entenderse como pautas de interacción socialmente aceptadas, incluso gratificadas. Es indiscutible que los medios de comunicación se encuentran imbricados en el medio ambiente de los niños y que cumplen una poderosa labor educativa, de adquisición de patrones de comportamiento, de conformadores de la conciencia de realidad y de los valores de los niños y jóvenes. Es precisamente en este punto donde juega un importante papel el incremento de sus representaciones de la violencia que vienen dando en los medios de comunicación de nuestra sociedad y que suscita a la reflexión de su posible influencia en los cada vez más frecuentes brotes de violencia desbordada contra niños o desde niños entre nuestras familias. Es claro el bombardeo actual continuo de violencia representada en los medios y que llega en bruto a mentes poco preparadas o inmaduras como las de los niños y algunos jóvenes en las comunidades capaces de integrar el aprendizaje de la agresión, el miedo y la insensibilidad emocional presentes en las conductas violentas criminales. Los comunicadores no quieren entender que la extensión y repetición de las escenas violentas provocan también un aumento de la propensión a la misma, por mera asunción de un rol imitativo de pautas de comportamiento; además que el grado de realidad que presentan las imágenes de la violencia tienen una incidencia directa en su peligrosidad. Son más peligrosas para los espectadores las escenas con alto grado de realismo que las que presentan rasgos de irrealidad o de escenificación (aunque para una mente infantil puede resultar igual de real la violencia entre dos muñecos de dibujos animados), estas son teorías consolidadas de la psicología cognitiva desde mediados del siglo pasado.

El sensacionalismo gráfico y titular de la prensa y de los noticieros de TV en un 90% está compuesto por fotografías o videos de personas violentamente muertas, cuyos cuerpos mutilados demuestran, de manera extrema, la degradación de la vida humana, pero que constituye la mejor fuente de ventas, a la vez que una excelente forma de activar el morbo incitador a la violencia, subyacente en todos, como producto del tabú malsano y represivo, por falta de una adecuada educación integral. Ha sido brutal y de brutos el empecinamiento en presentar estas imágenes de violencia con las victimas muertas o lesionadas, más si como algunos periódicos utilizan sus primeras portadas para la nota roja haciendo sarcasmo o ironía sobre las victimas. En la crónica amarillista y en la publicidad se da sexo porque gusta y si se le adiciona con violencia vende más porque gusta más. En sus páginas se expone el submundo social del delito, en el cual la figura de la mujer ocupa un lugar negativamente central. Dentro de la prensa merece especial mención como divulgación de violencia contra la mujer cuyos escritos dejan entrever todas las formas de dominio de un género sobre el otro: asesinatos, dramas pasionales, maltrato doméstico y delitos sexuales.

Si analizamos la propaganda comercial cotidiana en los medios, observaremos como mediante sofisticadas técnicas distorsionan la realidad con imágenes idealizadas persistiendo estereotipos sexistas dirigidos al uso de los cuerpos e induciendo a la violencia sexual. Pareciera que la industria publicitaria televisiva nunca desenmascarará la relación de explotación de un sexo sobre el otro, sino por el contrario lo refuerza a través de mensajes permanentes que sustentan el rol tradicional femenino obstaculizando los esfuerzos por la equidad de genero y la no violencia contra la mujer. Desde los setentas se ha criticado la cosificación del cuerpo humano femenino cuando se la reduce a las formas anatómicas, mostrando su cuerpo segmentado en piernas, busto, caderas, boca, enfatizando solo su condición de objeto sexual, privándola de inteligencia y dignidad y propiciando la asociación de sus partes con la mercantilización de artículos; desde entonces la creatividad y la imaginación de sus publicistas mercadologos a estado anquilosada sin capacidad de innovación.

Y que decir de la función de entretenimiento, donde persisten la producciones de telenovelas, talk shows, programas de revista, nocturnos y hasta infantiles que representan la expresión misógina más abierta, machista y reforzadora de los tradicionales estereotipos sexuales con sus correspondientes conductas sadomasoquistas que nos distingue con su aceptación en otros países cuyas sociedades están por debajo o nos igualan en nuestro nivel de desarrollo humano. Su reproducción por estos medios además viene aderezada, con violencia, agresiones, y en algunos detalles pormenorizados y morbosos de crímenes, violaciones y mensajes subliminales que provocan la incitación a usar el cuerpo de la mujer, como objeto erótico, libremente y al alcance de sus deseos. La indignidad crece en los programas con las producciones pornográficas del vídeo o cine, sobre todo en la denominada televisión de paga (Cable, SKY, DISH) donde perseveran imágenes donde los cuerpos permanecen intactos, pese a los latigazos, las voces femeninas se acallan con la música de fondo, el dolor y la violencia no se perciben. El único fin es excitar. Todo gira en torno a la erección y eyaculación, únicos fenómenos que dotan al hombre de su identidad viril. El coito les recuerda que tienen el poder. Ante este falo, la mujer debe permanecer eternamente accesible. Cualquier gesto de desagrado, repulsión o dolor debe ser borrado de la pantalla. El sabor que de todo esto queda, es que la mujer "desea" ser violada y maltratada, carecen de un hilo narrativo, presenta solo anécdotas insulsas al servicio del sexo por el sexo con el único objetivo de que sus cautivos espectadores descarguen sus ansiedades e instintos en tal diversión. Lo más doloroso es que sea el cuerpo de la mujer, el objeto ideal para exponerlo y gozarlo con la mente y en la mayoría de los casos apoyados en la violación.

Si queremos mejorar nuestro desarrollo humano necesitamos que los medios de comunicación desarrollen con calidad sus funciones contribuyendo a educar generaciones sanas, equilibradas, independientes, libres de ansiedades, donde todos además asumamos la obligación de aceptar seriamente nuestras responsabilidades como educadores, en las escuelas; como padres, en las casas y como consumidores a la hora de seleccionar los contenidos y la situación receptiva de consumo de mensajes mediáticos, así como en el caso de la defensa de nuestros derechos como usuarios de la comunicación. Dejemos de ser consumidores pasivos y cómplices de los medios de comunicación que embrutecen el desarrollo humano.

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