viernes, 8 de febrero de 2013

FRAGMENTANDO LA DEMOCRACIA

Una de las estrategias que utilizan las oligarquías que gobiernan países, como el nuestro, para simular su interés por el desarrollo democrático de nuestra sociedad, ha sido la dispersión de los grupos políticos opositores al régimen en sus activismos, utilizando las modalidades jurídicas que les ofrece para reconocerlos oficialmente, algunas de ellas contempladas en las leyes electorales donde pueden ser reconocidos como asociaciones políticas o partidos políticos y así integrarlos a los beneficios financieros y de dadivas que en alguna forma los mediatiza e integra a las redes delincuenciales del poder.

Aunque las asociaciones políticas nacionales (APN) no gozan de financiamiento público, para el sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes, ni para gastos de campaña, si reciben un pequeño financiamiento público para apoyar sus actividades editoriales, de educación y capacitación política, y de investigación socioeconómica y política. Dicho financiamiento público se otorga a partir de un fondo que consiste en una cantidad equivalente al 2% del monto que anualmente reciben los partidos políticos para el sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes, y que aproximadamente llega a ser de casi medio millón de pesos anualmente, además de otros estímulos. Exiten actualmente en México mas de 90 APN reconocidas por el Instituto Federal Electorla (IFE). 

Desde el siglo pasado, hemos visto esas metamorfosis de estos grupos políticos opositores, todos aprovechando las reformas políticas y a las leyes electorales, que los gobernantes les otorgan para ambicionarlos en la posibilidad del disfrute del ansiado poder público. Así la mayoría de sus lideres desde los más estridentes ultra revolucionarios, hasta los tibios enarboladores de las demandas democráticas y de transformaciones sociales a sus modos, en izquierdas y derechas, con el curso del tiempo, sólo han logrado hacer de la política opositora su modus vivendi, algunos con ignominiosos enriquecimientos personales y familiares y el disfrute de niveles de vida que jamás imaginaron gracias a los servicios que le han brindado a las oligarquías gobernantes.

Resulta que el IFE, informo, la semana pasada, que recibió 50 solicitudes de organizaciones y grupos políticos de nuestra nación que buscan registro como partido político nacional, algunos muy apurados porque el periodo de recepción de solicitudes terminaba a las 12 de la noche, del 31 de enero pasado, lo lograron minutos antes de ese limite de tiempo, que es el periodo legal según el artículo 28 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), que precisamente fue reformado, para que sólo cada seis años, durante el mes de enero, después de cada elección presidencial, fuera el periodo para solicitar este registro.

Son 50 organizaciones muy disímbolas, desde asociaciones de profesionistas, que ya funcionaba como asociación política nacional, como Evolución Democrática, la Unión Nacional Sinarquista que busca ser Partido Demócrata Mexicano, la Asociación Profesional Interdisciplinaria de México, que busca su registro como Partido Constitucionalista Mexicano; también están la Asociación de Profesionistas y Profesionales de Servicios Comunitarios, Asociación Institucional Veracruzana de Ingenieros Civiles, A.C. que busca constituirse como Partido del México Moderno; Oportunidad Congruencia para Todos A.C., Factor Fortaleza Ciudadana y que se suman a los grupos que son fervientes convencidos del poder ciudadano contra la podredumbre de los partidos, algunos en los cuales militaban, y salieron o fueron expulsados como Concertación Mexicana, dirigida por el ex presidente del PAN Manuel Espino y el ex senador perredista René Arce.
Existen también agrupaciones activistas como la del Agrupación Política Migrante, que compite con la Asociación de Asistencia para Familias Alejadas, AC, que quiere también ser Partido Demócrata Migrante Mexicano; el Movimiento de Jóvenes por México y no faltan por supuesto los que ya habían disfrutado de estas prebendas como partidos políticos nacionales y que hoy tratan nuevamente de revivir como el Partido Socialista de México, el Partido Socialdemócrata y el  Partido Auténtico de la Revolución Mexicana.

Quizá lo mas lamentable es la continua dispersión los movimientos de izquierda, en este tipo de estrategias, que buscan constituirse en otro partido político nacional como la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores (OPT) dirigidos por Martín Esparza Flores, aliados con dirigentes y activistas de trabajadores, comunidades indígenas y campesinas, colectivos estudiantiles, de mujeres, de grupos religiosos, de organizaciones civiles, de minorías sexuales y de organizaciones revolucionarias de la izquierda mexicana, algunas disidentes del SNTE, otras integrantes del CNTE.

Entre los requisitos que deben cubrir estos solicitantes, se encuentra celebrar asambleas en por lo menos veinte entidades federativas con tres mil afiliados o en doscientos distritos electorales con trescientos afiliados, así como realizar una “asamblea nacional constitutiva”, las cuales se tendrán que realizar en presencia de algún funcionario del IFE, el número total de sus afiliados en el país no podrá ser inferior al 0.26 por ciento del padrón electoral federal.

Esta estrategia fragmentadora de la oposición, de las fuerzas progresistas, en el marco del trabajo político electoral será complementada con el uso de las políticas sociales, que subordinaran los apoyos financieros a las denominadas organizaciones de la sociedad civil (OSC) a su sumisión y el servilismo con el régimen, quien no claudique en sus convicciones, simplemente no se le darán esos apoyos, de la misma forma serán utilizados los financiamientos dirigidos a las personas y grupos de emprendedores en los programas sociales de financiamiento, la ignominiosa Rosario Robles ya esta muy activa en su Secretaria de Desarrollo Social.

En el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) estamos claros de estas estrategias dispersoras de los movimientos progresistas contra el régimen autoritario, que buscan debilitar la gran fuerza política que hemos construido, que les atemoriza mas en nuestro firme objetivo de constituirnos en partido político nacional, porque hemos mantenido férreamente nuestros principios y convicciones políticas que nos blindan contra sus conductas promotoras de la corrupción política, no sólo desde el financiamiento público sino en la entrega de recursos obscuros en efectivo para políticos poderosos y el lavado de dinero, sino sus practicas clientelares, encubiertas en el asistencialismo social y la gran capacidad de cooptación de personalidades progresistas, académicas e intelectuales que por décadas han fomentado para alcanzar el poder, como lo han vuelto a hacer en las pasadas elecciones.

Que bien que AMLO se ha deslindado públicamente y ha reprobado la decisión del PRD y del PT, de hacer alianza electoral con los partidos del PRI y el PAN en las próximas elecciones, en esos pragmatismos políticos que son otro ejemplo de la corrupción política imperante de sus líderes y la nefasta partidocracia que nos gobierna.



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