domingo, 21 de octubre de 2018

LOS ORIGENES DE MORENA EN NUEVO LEON (1)


Antes de las elecciones presidenciales que se celebraron el 1 de julio del 2012, cuando avizoraba la victoria de AMLO como candidato de la izquierda unida, a la presidencia de México, en prospectiva veía la alegría y la felicidad de lograr la máxima meta, de acabar con el régimen de oprobio e iniciar la transformación revolucionaria, por la que décadas atrás hemos luchado. Veía también el fin de mi participación en la política partidista, con sus inversiones de los recursos, materiales, económicos y los usos de los tiempos, más dirigidos a mi bienestar personal y familiar, con la disminución de los desgastes emocionales, físicos, profesionales, laborales y socioeconómicos, que habían sido necesarios en el activismo opositor a los gobernantes desde que inicie mi activismo en 1968 y que empezaban a dañar mi salud y la de mi familia.

Resulta que el fraude electoral de esa elección, instrumentado por la maquinaria del estado, integrado por los pripanistas y a los oligarcas financieros que denominamos como la mafia del poder, impusieron a Enrique Peña Nieto y fui convocado, por los compañeros dirigentes del movimiento de regeneración nacional para iniciar la organización de la protesta en nuestro estado. De manera que ahí estoy nuevamente, posponiendo el fin de mi activismo político, convocando a la primera reunión, en la segunda semana de julio,  de los principales activistas que habíamos participado en todos los distritos electorales federales, en mi consultorio localizado en Miguel Nieto, entre las calles de padre Mier e hidalgo, una vieja casona que rentaba desde 1994, que denominaba como Casa Libertad y que además de servir para mis labores profesionales, de donde provenían los recursos económicos para su mantención, era un sitio de activismo político cultural donde organizábamos foros y reuniones de organización y debates con contenidos opositores al régimen, donde transitaron la mayoría de las personalidades políticas, partidistas no partidistas de izquierda y progresistas (Severo Iglesias, Esteban Bárcenas, Jesús Ibarra, Lidice Ramos, Arnulfo Vigil, Abraham Nuncio, Liliana Benavides, Ignacio Zapata, Socorro Ceseñas, Juan Ángel Sánchez, Lucas de la Garza, Roberto Benavides, Rosario Piedra Ibarra y una larga lista más imposible de incluir en esta redacción).  

El hecho es que en esa primera convocatoria, me encuentro con un ambiente frustrante, desmotivador, pesimista, inmerso en intervenciones de los compañeros protagonistas, que habían destacado por su buen activismo, en las tareas político electorales de apoyo a AMLO, donde prevalecía hasta la firme convicción de la derrota, del “ya nada podemos hacer”, del “jamás dejaran  que logremos la victoria de nuestro movimiento con AMLO”, se perdía la esperanza y el avance político electoral  que habíamos logrado, ni siquiera cursaba en las ideas, en los referentes discursados de los compañeros y compañeras protagonistas de esa reunión. A pesar de esto, logramos motivar y consensar con los compañeros el desarrollo de reuniones periódicas para lograr el activismo dirigido a la protesta contra el fraude electoral y seguir los trabajos de construcción para el fortalecimiento de nuestra organización en el Movimiento de Regeneración Nacional en Nuevo León que como Asociación Civil habíamos iniciado desde el 2 de octubre del 2011.

Había postergado una vez más, mi retiro, y ahí seguiríamos nuevamente apoyando con todos nuestros recursos disponibles, las tareas política necesarias de apoyo a nuestro movimiento, que además cursaba sin ningún tipo de financiamiento público o privado, era mantenido por las aportaciones en efectivo o en especie, nadie recibíamos dinero por o para el desempeño del activismo, de manera que dependía de nuestras capacidades económicas que teníamos cada quien, como ya estaba impuesto a vivir para la política y no de la política, refrende mis apoyos a la lucha por la transformación de México.

Así, en el marco de la lucha de resistencia que hacíamos contra el Fraude que hizo el pripanismo para lograr la imposición de Enrique Peña Nieto en la presidencia de México, iniciamos, desde la primera semanade julio del 2012, en mi casa consultorio, una serie de reuniones para lograr reorganizarnos y seguir apoyando las actividades del movimiento en Nuevo León, fue un inicio difícil, por la frustración desmoralizadora, que algunos de los principales activistas tenían, generada por el poder político y económico del régimen de oprobio, algunos, pesimistamente postulaban que nunca dejarían a AMLO y nuestro movimiento llegar al poder presidencial. Logramos en una primera etapa, superar la frustración y lograr la motivación para la unidad en las acciones que teníamos que realizar para la construcción de MORENA en Nuevo León.

Logramos superar el vacío de la función dirigente de los responsables estatales que AMLO había designado, sobre todo de Mario Fernández y Fernando Turner, quienes coordinaron ejecutivamente las actividades durante ese proceso electoral, y con la asistencia promedio en las reuniones, de más del 70% de quienes fungieron como coordinadores operativos  distritales de MORENA en Nuevo León, se generaron reflexiones y propuestas, en el marco de la necesaria activación en esta etapa de resistencia y movilización popular contra la imposición de EPN, el retorno del régimen autoritario y corrupto con los políticos más nefastos del PRI, pero sobre todo en la defensa de la democracia y de la dignidad, que  había anunciado AMLO con un plan que definía claramente objetivos, estrategias y acciones concretas.

Las condiciones políticas que enfrentábamos necesitaban de una coordinación de MORENA, colegiada, con activismo permanente, vigorosa, responsable, incluyente, transparente, pero sobre todo capaz de lograr con eficacia y eficiencia las tareas políticas que nos correspondían en todo el estado, municipio por municipio, distrito por distrito, en el marco del Plan de Defensa de la Democracia y la Dignidad de México que habíamos iniciado.

Proponíamos para fortalecer la estructura organizacional, reactivar las coordinaciones distritales e iniciar la conformación comités municipales de MORENA en los 51 municipios del estado, desarrollando un proceso de capacitación que integre cabalmente la democracia en sus conductas políticas, además de fortalecer su conciencia política con nuestros ideales, principios, valores y nuestra propuesta política, para evitar las perversiones y desviaciones que prevalecían en los políticos corruptos.

Así Casa Libertad, de la calle Miguel Nieto, paso a ser como oficina central,  ahí se procedió a  consensar las estrategias y acciones políticas fundamentales para lograr el objetivo de la construcción de MORENA en el estado, desde ahí el grupo de compañeros: Armando Barreiro Pérez, María Fernanda Romero Lozano y María del Rosario Piedra Ibarra, designados como el primer enlace, por Andrés Manuel López Obrador, dispusieron de la instalación para el desempeño de sus funciones, así se iniciaron los trabajos políticos para la organización de MORENA como partido en Nuevo León.

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