martes, 9 de marzo de 2010

LA LUCHA DE LAS MUJERES EN MEXICO.

Continuando con la reflexión acerca del día internacional de la mujer es importante analizar el curso histórico que las mujeres mexicanas han tenido en el acceso al poder político que es determinante en las acciones para lograr la igualdad de género en el seno de nuestra sociedad, erradicar la discriminación y hacer posible la construcción y el ejercicio pleno de los derechos sociales, económicos, laborales, políticos y culturales de todos y todas en el marco de esa igualdad. Lucha que las feministas ubican en su inicio en el siglo XVII con Sor Juana Inés de la Cruz como lo señala Anna Macías en su libro que es un clásico de los estudios del feminismo (1). La autora demuestra que el movimiento feminista en México se originó en el siglo XVII con Sor Juana y que el movimiento desde allí continuó buscando encontrar un lugar para las mujeres mexicanas.

En nuestro país no hemos tenido ninguna mujer en el máximo nivel de gobierno ejecutivo federal que representa el ser presidenta y pocas han sido las mujeres que han logrado alcanzar el poder político como gobernantes en los Estados y en el Distrito Federal que constituyen nuestra nación. Su participación trascendente en la historia nacional fue olvidada por los historiadores oficiosos de los regímenes en turno, como diría Howard Zinn los de sin voz en la historia oficial, dejando pasar una que otra anécdota sin reconocer su protagonismo real en las luchas por la libertad y la justicia que nuestro país ha tenido. Como lo refiere el historiado Alejandro Rosas “El panteón cívico de la Patria concedió graciosamente algunos pedestales innegablemente bien ganados: Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario, Margarita Maza, Carmen Serdán, entre las más representativas, pero fue al mismo tiempo injusto al arrojar al anonimato a muchas otras, intelectuales, políticas, activistas y guerreras en cuyo “sepulcro de honor” sólo alcanza a leerse la palabra: “desconocida”. (2)

Las mujeres insurgentes durante el siglo XIX fueron de las más olvidadas en un mundo donde el autoritarismo masculino dirigía las luchas por el poder y su papel estaba vedado en la vida pública reducida al resguardo domestico o el convento, tan sòlo el Código Civil de 1884 estipulaba que las mujeres casadas eran “imbéciles por razones de su sexo” y por tanto, no podían realizar ninguna transacción con respecto a sus propiedades sin el permiso del marido, con todo y esto desatacaron en la insurgencia: Rita Pérez, llamada “la Generala Moreno, Manuela Rafaela López Aguado Agustina Ramírez y Soledad Solórzano.

Al iniciar el siglo XX, las mujeres retomaron el activismo feminista con la fundación de clubes políticos, las letras y la cultura, como Elena Arizmendi fundadora de la Cruz Blanca o la maderista María González. En 1901, Juana Belen Gutiérrez de Mendoza fundó en Guanajuato un periódico opositor al régimen de Porfirio Díaz, desde esta trinchera, Gutiérrez criticó la situación política de México, defendió a los mineros de Guanajuato, atacó al clero, en fin, se constituyó como una periodista de oposición que fue apresada por sus ideas como otros tantos periodistas en la época. Cuando escribía este artículo se publicaba en la prensa local de Nuevo León el hallazgo histórico de la vocación revolucionaria de Andrea Villarreal, quien llego a publicar una revista y era una luchadora por la defensa de los derechos laborales de los migrantes en Estados Unidos, en el acceso de la mujer al voto así como su clara definición en contra del “régimen tiránico de Porfirio Díaz”. Para 1908 Dolores Correa Zapata y la doctora Columba Rivera fundaron la revista Mujer Mexicana, espacio desde el cual buscaron que las mujeres participaran activamente en todos los ámbitos de la sociedad. Desde esta revista, las editoras pedían una misma moral sexual para los dos sexos, así como reformas al Código Civil de 1884 que no fueran injustas para las mujeres.

Durante el conflicto armado revolucionario la figura de “las Adelitas” está siempre presente en los estudios revolucionarios, acompañando al hombre en la batalla, preparando los alimentos, cuidando de los hijos y curando las heridas, con dinero para comprar armas y municiones, o llevando información en los frentes con cartas bajo las enaguas, infiltrarse en los campos enemigos como las célebres espías constitucionalistas que en más de una ocasión denunciaron los turbios negocios de los generales revolucionarios, o protestar por la dictadura y la represión.

Sería hasta 1916 cuando el movimiento feminista se fortalece durante la presidencia de Venustiano Carranza quien designa en Yucatan al gobernador Salvador Alvarado, liberal reformista que era uno de los pocos revolucionarios que consideraba que luchar por la emancipación de las mujeres era primordial para ayudar a los oprimidos. Así, Alvarado dio todo su apoyo para la organización del Primer Congreso Feminista que se realizó en ese estado de México en enero de 1916, aunque se registra en Internet un primer Congreso Feminista celebrado en Tabasco en 1915 (3), luego en 1916 se realizaron otros dos Congresos, uno de ellos en Yucatán, donde los temas centrales fueron la educación de las mujeres y la igualdad salarial, sin atreverse a exigir el derecho a sufragio. Una de sus organizadoras, Hermila Galindo, presentó ante el Congreso Constituyente de 1916-1917 la demanda de voto femenino, petición denegada casi sin discusión. Producto de la Revolución Mexicana y el inicio de este movimiento feminista la Constitución del 17 inscribió la igualdad legal para hombres, el salario igual a trabajo igual, pero se olvida del derecho al voto femenino.

Después del gobierno de Alvarado, en Yucatán, otro hombre para quien las mujeres debían participar más de lleno en el desarrollo del país fue Felipe Carrillo Puerto, este hombre continuó con algunos de los programas propuestos por Alvarado y luchó por los suyos. Carrillo Puerto habló de amor libre y de resistencia femenina, al poco tiempo de iniciar su periodo de gobierno en 1923 impulsó la ley de divorcio, también en este año se inicia la lucha de los que hoy conocemos como derechos reproductivos, en el primer Congreso Feminista celebrado en la ciudad de México en 1923, se solicitó educación sexual para niños y jóvenes en las escuelas. Aun cuando todavía no se otorgaba el derecho al voto de las mujeres en 1923, Rosa Torres se convirtió en la primera regidora de la ciudad de Mérida en Yucatán, mediante el voto; otras le siguieron en San Luis Potosí y Michoacán, gracias a leyes locales que permitían su integración. Fue hasta 1927 cuando se hacen reformas al Código Civil vigente desde 1884 así se concreto que las mujeres gozaran los derechos de la administración de bienes y la tutela de hijas e hijos.

Fue hasta 1935 que integraron diversas organizaciones feministas destacando el Frente Único por Derechos de la Mujer, conformado por luchadoras sociales del Partido Nacional Revolucionario y del Partido Comunista quienes eligieron como su Secretaria a María del Refugio García, a pesar de sus divergencias políticas llegaron a conformar una agenda que buscó mejorar las condiciones de vida de las mujeres mexicanas mediante la defensa de sus derechos civiles, laborales y políticos, el mas trascendente fue lograr que se legislara sobre la ciudadanía plena, se les concediera el voto y, con él, la oportunidad de decidir sobre la forma de gobierno más conveniente para el país así como el de la participación igualitaria en los puestos públicos. El Frente logro que el presidente Lázaro Cárdenas accediera a integrar la propuesta de reforma en la constitución federal de la ciudadanía plena, no obstante los congresos locales nunca hicieron el consenso necesario para que se inscribiera en la Constitución. La lucha del frente destacó hasta la década de los cincuenta siendo hasta el año de 1953 cuando se reconoció el derecho al voto universal que permitió que en 1954 Aurora Jiménez de Palacios fuera electa como primera diputada federal.

La organización de las mujeres continuó, en los años 60 se formó la Alianza Nacional de Mujeres y preparó el terreno para lo que vendría después: el nuevo movimiento feminista hasta la defensa de la lucha por la tierra de los años 60. Igual acompañaron a los trabajadores insurrectos desde 1958 y finalmente estuvieron en el Movimiento Estudiantil Popular de 1968. No obstante tuvo que transcurrir una década más para que las mujeres con María Lavalle Urbina y Alicia Arellano Tapia, llegaran al Senado de la República en 1964.

Los 70 abrirían las demandas por la despenalización del aborto, nombrarían a los derechos reproductivos y perfilarían el análisis de la violencia hacia las mujeres. En 1972, Esperanza Brito y otras 23 feministas más constituyeron legalmente el Movimiento Nacional de Mujeres. En 1974 se hace la reforma constitucional a través de la cual se reformó el artículo 4o. para establecer la igualdad entre los sexos, que representó uno de los grandes avances en la búsqueda del reconocimiento expreso y específico de los derechos de las mujeres en el país en el marco de la organización de la primera Conferencia Mundial sobre la Mujer que las Naciones Unidas organizo y que se realizó en 1975 en la Ciudad de México, donde las feministas tienen su primer enfrentamiento ideológico persistiendo posturas radicales, especialmente el Movimiento de Liberación de las Mujeres, quienes rechazaron el Año Internacional de la Mujer y esta Conferencia Mundial organizada por la ONU. Griselda Álvarez Ponce de León en 1976 fue electa senadora del PRI por el Estado de Colima y en 1979 fue postulada como candidata de ese mismo Partido Revolucionario Institucional y el Partido Popular Socialista al gobierno de Colima, resultando electa como la primera mujer en ocupar el cargo de Gobernadora de un estado en nuestro país.

En 1978 surgió el Frente Nacional por los Derechos y la Liberación de las Mujeres, integrado por sindicatos y partidos políticos, con el cual los otros grupos feministas como el Movimiento Nacional de Mujeres, el Colectivo La Revuelta y el Movimiento Feminista Mexicano, formaron una alianza para impulsar la lucha por los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres, incluyendo el aborto libre y gratuito, que se llama ahora maternidad voluntaria; fue durante la campana política de 1978 cuando el Partido Comunista integro como parte de su plataforma electoral las demandas de las mujeres incluido el tema del aborto.En 1980 las mujeres de la Coalición y del Frente elaboraron el primer anteproyecto de la Ley de una Maternidad Voluntaria.

Fue durante los ochenta cuando se incrementó la presencia de organizaciones no gubernamentales en nuestro país, las ONG’s se promovieron para mantener una independencia de los espacios tradicionales como son las instituciones estatales, los partidos políticos, los sindicatos y en el marco de una estrategia para dispersar y debilitar los movimientos sociales emergentes que terminaban integrándose a la actividad de los partidos políticos atentando a la hegemonía del partido gobernante. Así proliferaron como colectivos, asociaciones, centros de apoyo, alianzas, consorcios, foros, espacios, fundaciones y movimientos en la lucha por la equidad de genero, la diversidad sexual, los derechos y la salud sexual y reproductiva, los derechos laborales y contra la violencia en las mujeres. En julio de 1988 mujeres feministas, estudiantes, de sindicatos, representantes de colonias y de organizaciones políticas formaron el Frente de Mujeres en Defensa del Voto Popular sumándose a la lucha por reivindicaciones económico-sociales de las mujeres concretamente por la democracia y, en lo inmediato, por la transparencia en las elecciones, en pos de estos mismos objetivos, posteriormente se creó el Frente de Mujeres en Lucha por la Democracia, la Coordinadora Benita Galeana, y la Coordinadora Feminista.

Los noventas estuvieron marcados por la construcción de una democracia ciudadana, en la cual las mujeres exigen su derecho a ser escuchadas y reconocidas como sujetos capaces de tomar decisiones e incidir en los espacios públicos y privados. En 1991 mujeres de diversos partidos políticos, organizaciones sindicales y feministas conformaron la Convención Nacional de Mujeres por la Democracia para participar, de este modo, de una nueva manera en las elecciones de ese año, presentando precandidatas a diputadas. Algunas de ellas crearon Asociaciones Políticas Feministas como Diversa Agrupación Política Feminista, Mujeres en Lucha por la Democracia ó Mujeres y Punto pues este tipo de organización permitía crear alianzas electorales con los partidos tradicionales para que estos integraran en sus agendas los intereses de la mujer. Así el movimiento feminista en cuanto a sus demandas y formas de hacer política, estuvo influida por acontecimientos externos e internos. En lo externo por las Conferencias Internacionales de la Mujer (Beijing, 1995) y sobre Población y Desarrollo (El Cairo, 1994), las cuales han ejercido una presión internacional dirigida a los gobiernos para que se lleven a cabo acciones contra la discriminación hacia las mujeres. En 1994 el primer gobierno de oposición en el Distrito Federa inicio políticas que permitió al feminismo mexicano articular las demandas de género al proceso democrático del país. Entre las que destacan tenemos: GIRE, Equidad de Género, Católicas por el Derecho a Decidir, Milenio Feminista, GEM, SIPAM. Diversa, Mujeres y Punto y Mujeres en Lucha por la Democracia.

El movimiento amplio de mujeres durante esta década de acuerdo a la investigadora Alma Rosa Sánchez Olvera se fue constituyendo por diversos sectores, organizaciones, movilizaciones femeninas y feministas destacándose cinco sectores de mujeres con demandas políticas diferentes que tuvieron la posibilidad de pronunciarse en común en dos planos: 1) su propuesta de inclusión en la democracia y 2) en la defensa de derechos para las mujeres (4). Sus vertientes han sido: El Movimiento Feminista: constituida principalmente por académicas, periodistas, escritoras, políticas y mujeres ilustradas de clase media, que además de enriquecer el conocimiento sobre genero e igualdad, actualmente construyen ciudadanía desde las ONG’s mediante propuestas en las políticas públicas y leyes que promueven la transversalidad de genero en los programas de gobierno, trascendiendo la despenalización del aborto, la mayor penalización de la violencia contra las mujeres y el apoyo a mujeres violadas, son demandas que se han ampliado y fortalecido por el proceso de democratización y en la construcción de derechos humanos para las mujeres, como es el caso, por ejemplo, de los derechos sexuales y reproductivos. Otra vertiente es el Movimiento Urbano Popular de mujeres que vinculan su problemática de género con las demandas de posesión de la tierra, mejoramiento de la vivienda, integración de los servicios públicos, educativos, de salud, alimentación y empleo. La tercera vertiente ha sido el Movimiento de Campesinas e Indígenas donde la organización y las acciones de estos grupos están enmarcadas la marginación y la explotación laboral del campesinado e indígenas en México. En este sentido las mujeres campesinas han tenido la tarea de luchar por su incorporación en sus derechos laborales, patrimoniales, educativos y de salud, así como el acceso a créditos productivos, tecnología y capacitación. En el caso específico de las indígenas su exclusión se agudiza, agregando reivindicaciones étnicas. La cuarta vertiente esta integrada por el Movimiento de Trabajadoras Asalariadas: sus acciones buscan ampliar el mercado de trabajo femenino mejorando las condiciones laborales; exigen condiciones para ejercer sus derechos como trabajadoras; así como la denuncia del hostigamiento sexual y la discriminación laboral que viven por ser mujeres. Por último esta la vertiente de las Mujeres Militantes de Partidos Políticos y Funcionarias, este sector se rige por el sello de la estructura partidista, aquí las mujeres que se asumen como feministas y aquellas que tienen una conciencia de género denuncian las desiguales condiciones de participación, conforman agendas legislativas y al interior de los partidos intentando que los temas femeninos ocupen un lugar importante en las plataformas políticas así como propiciar la discusión sobre las cuotas de representación de las mujeres en la propia estructura del partido y en la lista de candidatos a ocupar cargos de elección popular.

En el marco de la reforma política de los noventas la lucha feminista se integra el sistema de cuotas de genero en las candidaturas y los puestos públicos, el cual tiene su antecedente en la Plataforma de Acción Mundial aprobada por la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, en Beijing 1995, se fundamentó que acorde con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país.

El siglo XX termina con tres agrupaciones políticas nacionales de mujeres y feministas Mujeres en Lucha por la Democracia, Diversa Agrupación Política Feminista y Junta de Mujeres Políticas, A.C. así como instituciones para el desarrollo de las mujeres en los tres niveles de los gobiernos y una apretada agenda que busca la democracia y el respeto a los derechos humanos. Proliferan leyes que contribuyan a lograr la equidad y contra la violencia: el 12 de enero del 2001 se crea la Ley del Instituto Nacional de las Mujeres, el 11 de junio del 2003 la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación; el 3 de agosto del 2005 se reforma la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos para mandatar en su artículo 49 la creación del Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género; el 2 de agosto del 2006 se promulga la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres; el 1° de febrero del 2007 la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia; el 27 de noviembre del 2007 la LEY para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas. (5)

El 24 de abril de 2007, es una fecha trascendental para miles de mujeres del Distrito Federal, ya que la despenalización de la interrupción del embarazo antes de las 12 semanas de gestación se aprobó, siendo un acontecimiento histórico en la lucha y defensa de los Derechos Humanos de las Mujeres.

En La Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres el reconocimiento de la igualdad en el ejercicio de los derechos políticos se enumera sobre todo en los artículos 8o., 9o., 15, 26, 34, 35 y 41, así como en algunas leyes secundarias en la materia. En dichos artículos se encuentran, entre otros, el derecho a la ciudadanía y las prerrogativas de los ciudadanos, reconociéndose la igualdad de derechos políticos para mujeres y hombres, sin distinción, en concordancia con los artículos 1o. y 4o., que establecen las garantías constitucionales de no discriminación e igualdad jurídica entre la mujer y el hombre y en los procesos de selección, contratación y ascensos en el servicio civil de carrera de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

En la reforma electoral realizada en 2007 nuevamente se modificó el marco jurídico mexicano relacionado con las cuotas. Así, el artículo 219, numeral 1, del Cofipe establece que "de la totalidad de solicitudes de registro, tanto de las candidaturas a diputados como de senadores que presenten los partidos políticos o las coaliciones ante el Instituto Federal Electoral, deberán integrarse con al menos cuarenta por ciento de candidatos propietarios de un mismo género, procurando llegar a la paridad".

De acuerdo con los datos oficiales del gobierno federal (6), de las 19 secretarias que forman parte del gabinete del Ejecutivo federal, sólo 3 mujeres ocupan el cargo de titular de alguna de estas dependencias, lo cual representa únicamente 15.8 por ciento de secretarías ocupadas por mujeres, en comparación con 84.2 por ciento de las dirigidas por hombres. De 1976 a 2006 sólo en 12 ocasiones ha habido mujeres al frente de una secretaría. Al inicio del actual sexenio (2006-2012), cuatro mujeres ocupaban el cargo de secretarias de Estado: (Josefina Vázquez Mota, Educación Pública; Patricia Espinosa Cantellano, Relaciones Exteriores; Georgina Kessel Martínez, Energía; y María Beatriz Zavala Peniche, Desarrollo Social. En los cargos de representación popular en el plano del Poder Ejecutivo de las entidades federativas, la historia del país registra también una limitada participación de las mujeres. A la fecha, sólo seis mujeres han sido gobernadoras. Actualmente, sólo hay dos gobernadoras: Amalia García Medina, en Zacatecas; e Ivonne Ortega Pacheco, en Yucatán.

Con relación a la igualdad de género y los derechos de las mujeres en el Poder Legislativo en la LXI Legislatura del Congreso de la Unión y el Senado de la República se caracteriza porque 1 de cada 5 legisladores es mujer. Actualmente hay 26 mujeres de 128 senadores; y en la Cámara de Diputados hay 140 diputadas federales, de un total de 500. (7) La situación en los congresos locales es aún peor: en enero de 2009, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de las Mujeres, sólo 20.8 por ciento del total de representantes eran mujeres (una de cada cinco).

El 17 de octubre próximo se cumplirán 57 años desde que se logró en México, tras 150 de lucha, la posibilidad de participar en los asuntos públicos, a través de los puestos de representación popular. La lucha sin duda ha sido larga, pero en los hechos, hoy, las mexicanas viven un constante regateo de los derechos políticos, aun con la cuota de género reglamentada, que idealmente fue aprobada para equilibrar esta situación.

Ante estas realidades las declaraciones del representante residente del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Magdy Martínez-Solimán, hechas el año pasado en el 23 de septiembre, en el marco del Día Internacional de la Democracia, refiriendo que “México tiene dos retos: la alienación de las mujeres y el desapego de los pobres, que generan fragilidad de algunas legitimidades para gobernar. Una de esas brechas, mencionó, es la percepción de la política como un acontecer masculino y de los políticos como un grupo de hombres menos interesados en los derechos de las mujeres y en la igualdad de género”, recuperan relevancia en este Día Internacional de la Mujer.

Bienvenido el extrañamiento que hace a nuestro país La Organización de las Naciones Unidas a través de su coordinador residente: Magdy Martínez Solimán, por el “retroceso” en materia de la participación política de la población femenina, por restringir el mercado laboral a las mujeres y por no contener la mortalidad materna. Además, consideró que las reformas legislativas en los estados contra el aborto son un retroceso y van en “sentido equivocado”.

La inequidad de género no es sólo una relación de poder que reproduce la desigualdad e impide el pleno goce de los derechos humanos integrales de las mujeres, es también un obstáculo para el desarrollo. La experiencia internacional demuestra que las sociedades que tienen menor inequidad de género gozan también de mejores y mayores tasas de desarrollo y cuentan con democracias consolidadas y participativas.
La lucha de las mujeres debe seguir, más que celebrar como lo hacen los políticos y políticas protagonistas que con cinismo y desvergüenza usan la mercadotecnia mediática y algunos el más indignó clientelismo para festejar en este día que debe ser para rebelarse una vez más contra la libertad y la injusticia del sistema patriarcal que con sus acciones cotidianas ellos refuerzan.
Referencias bibliograficas
1.-Macias, Anna. Contra Viento y Marea, El movimiento feminista en México hasta
1940. Ediciones PUEG-UNAM. 2005.
2.-Rosas Alejandro. Por un sepulcro de honor: las mujeres en la historia mexicana.
Http://kukulcan.presidencia.gob.mx/mexico/sabiasque/?contenido=1717.
3.-Anonimo. Del primer congreso feminista organismos y acción de promoción de la
Mujer. http://www.regen.uady.mx/regenar1.html
4. Sánchez Olvera Alma R. El Feminismo en la construcción de la ciudadanía de las
Mujeres en México. http://www.ife.org.mx/docsIFEMujeres/Mujeres-
5.-Leyes federales vigentes en México. Internet:
http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/index.htm
6..-Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género de la
Cámara de Diputados. La participación política de las mujeres 2008. Editado por el
Congreso de la Union. México
7.- Elaborado con base a la información del portal de la Cámara de Diputados:
www.diputados.gob.mx

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