jueves, 24 de junio de 2010

ELECCIONES 2010: EL ESTERCOLERO DE LA POLITICA

Decía en el artículo anterior que el clientelismo y el corporativismo son lacras de la política en nuestra patria que mas daño hacen para alcanzar el desarrollo social y democrático que anhelamos, me faltó señalar que junto con la corrupción en todas sus manifestaciones constituyen una triada indisoluble que los funcionarios y políticos persisten en ejercer convirtiendo los escenarios fundamentales del quehacer político en un estercolero como el que estamos viendo desde que se iniciaron los procesos electorales para renovar poderes ejecutivos y legislativos en los estados de Aguascalientes, Baja California Durango, Chihuahua, Quintana Roo, Oaxaca, Hidalgo, Sinaloa, Puebla, Tláxcala, Veracruz, Tamaulipas, Zacatecas y Chiapas, donde están en disputan 11 gubernaturas: 9 en poder del PRI, 2 en manos del PAN y PRD.

Digo desde que se iniciaron estas campañas políticas, porque les importo un bledo a sus actores, activistas y dirigentes de los partidos políticos del PRI, PAN, PRD, PT, PC, PANAL y PVEM el tener congruencia ideológica y ya no digamos el comportarse con un mínimo de la inexistente ética en sus conductas políticas al aceptar alianzas electorales con personajes engendrados y vividores del corporativismo gobernante del priísmo o del panismo en sus estados, cuyo único objetivo existencial probado ha sido medrar con el poder político y aprovechar las coyunturas políticas para transmutarse como opositores según sea el caso del partido gobernante y en el peor de los casos como personalidades democráticas capaces de transformar la sociedad que pretenden gobernar ofreciendo cambios politicos difíciles de lograr por el prevaleciente poder caciquil con el que han coexistido en tiempos no electorales. Alianzas de partidos politicos inmersas en el peor de los pragmatismos sin coincidencias de sus plataformas políticas y ni por asomo compromisos de proyectos de gobernabilidad en sus plataformas electorales que una vez mas sólo sirven para documentar uno de los requisitos legales para otorgar el registro de los candidatos de los partidos que las conforman. Ya había señalado la ignominia que representaba que los partidos de izquierda que integran el denominado DIA (conformado por el PRD- PT y Convergencia) en el hecho que se aliaran con el PAN en estas elecciones, simple y llanamente ha sido una grave traición a la lucha que juntos hemos estado haciendo contra el panismo gobernante espurio desde el 2004 cuando iniciaron su tenebroso proceso de desafuero contra Andrés Manuel López Obrador y que remataron con el fraude electoral del 2006, robándose en complicidad con la mafia empresarial la presidencia de la republica de nuestro país.

Desde 1929 con la ascensión al poder del Partido Nacional Revolucionario (PNR) el sistema político implantado en México se ha caracterizado por la asociación del corporativismo, el clientelismo y la corrupción, luego convertido el PNR en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se institucionalizo este corporativismo cooptando y controlando desde su creación a los obreros, campesinos y al sector popular de la sociedad civil con el objetivo fundamental de controlar y ganar las elecciones y así asegurar el control político; se integro así como un componente de nuestra cultura política nacional que ha obstaculizado gravemente la integración de la cultura democrática en todas las instituciones que integran nuestra sociedad. Los partidos políticos en nuestro país no batallaron integrarse al corporativismo que le había venido funcionando a la perfección al régimen priísta en sus pretensiones institucionales de perpetuarse en el poder y mantener el régimen de partido hegemónico hasta que supuestamente inicio la alternancia con la llegada del panismo al poder en el año 2000, cuando en vez de iniciarse el desmantelamiento de esas estructuras corporativas, clientelares y corruptas, el panismo gobernante decidió cohabitar con ellas e integrarlas a sus estructuras partidistas que hoy son denunciadas quejumbrosamente por sus mismos creadores: los priístas. Así al corporativismo que el estado había integrado cooptando y controlando los liderazgos y organizaciones, sindicales, campesinos, eclesiásticas y empresariales sumo el de los partidos políticos en el marco de la reforma política iniciada a finales de los sesentas, del siglo pasado. Este corporativismo estatal mexicano, en mi opinion, fue replicado del corporativismo que sirvió a los regimenes nazis de Alemania, el fascista de Italia y el franquismo Español en su modelo de gobernabilidad y que se caracteriza porque surge de las clases dirigentes para controlar el modo de evolución de una sociedad de un estadio agrícola hacía uno industrial con el propósito de alcanzar resultados mas eficaces y ser mas competitivos en el mercado internacional; porque además las corporaciones son órganos del estado y están subordinadas, esta basado en la perspectiva nacionalista y los propios intereses de la sociedad y el bienestar son subordinados ante el objetivo general del desarrollo económico.

El estado corporativo ha creado, subordinado y controlado a los grupos de interés y a los medios de comunicación que al asociarse con el sistema político mantienen la subordinación al poder burocrático central con unas elecciones deficientemente democraticas que tienen mas que nada carácter plebiscitario, con un sistema de partidos, dominadas o monopolizadas por partido único las autoridades ejecutivas son ideológicamente excluyentes o reclutadas con criterios muy restrictivos y las subculturas políticas basadas en clase social, etnia, la lengua o el regionalismo son reprimidas, sus decisiones buscan la fragmentación de las clases sociales, disminuyen la fuerza de la oposición, la participación de la sociedad civil, supeditando ideológica y organizativamente al estado. El estado corporativista utiliza la coerción y la represión violenta para lograr la supeditación y control de los opositores que rechazan su función ideológica de dominación. Así el corporativismo a representado un obstáculo fundamental para la democratización de nuestra sociedad debido a que ese excluyente de los grupos no privilegiados o no cooptados por el estado y los partidos políticos, viola el principio de igualdad política en cuanto que quienes cuentan con menos recursos carecen de las condiciones necesarias para el eficaz ejercicio de sus derechos políticos, los cuáles son asumidos por quien tiene mejor posición y los representa. Los grupos de interés fuertemente establecidos, bien organizados y con vínculos en los círculos del poder son los que obtienen atención a sus demandas, distorsionan y limitan la configuración de la agenda pública al dar prioridad a los temas sociales proveniente de las organizaciones y de los partidos subordinados al estado. La mayoría de las organizaciones corporativas tradicionales en nuestro país (empresariales, obreras, campesinas, profesionales, indígenas, magisteriales y partidistas) no provienen de estructuras democráticas pues en ellas prevalecen la influencia de liderazgos de personas integradas a los círculos del poder dominante donde las reuniones prevalecen acuerdos previamente consensados con sus elites dirigentes vinculados a los intereses corporativos del sistema. Los procesos deliberativos son limitados encauzándolos a las vertientes de los acuerdos preestablecidos, es la democracia participativa simulada.

Recuerdo a principios de los años ochentas, cuando rechazábamos la farsa que representaban las elecciones y por lo tanto no aceptábamos integrarnos a los partidos políticos emergentes de la izquierda (PPS-PST-PC), entonces gobernaba nuestro estado Alfonso Martínez Domínguez, uno de los responsables de la matanza del 10 de junio hecha contra los compañeros estudiantes del IPN y la UNAM, cuando la supuesta apertura que el estado ofrecía a la oposición con su denominada reforma política para que la oposición por la vía electoral accediera al poder del estado, compañeros de izquierda del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) que hoy conforman la corriente de Nueva Izquierda del PRD, sí el mismísimo Jesús Ortega, Graco Ramirez y Alonso Raya nos invitaban a integrarnos a su lucha ufanándose del apoyo político y económico que les brindaba este gobernador, apoyos que durante la campaña electoral fluían directamente con dinero en efectivo y proporcionándoles espacios en los puestos de elección popular porque así convenían a sus intereses en su lucha contra la oposición panista que rabiosamente enfrentaba; naturalmente no aceptamos integrarnos a su proyecto politico. A finales de esa década fui testigo y cómplice por omisión de los muchos recursos económicos que los funcionarios del gobierno del estado otorgaban al Partido del Trabajo para sus actividades políticas y electorales. Cuando me desempeñaba como coordinador en el estado de Tamaulipas, por ese partido, evite operativizar este tipo de apoyos del gobernador en turno vía su Secretario General de Gobierno enviando al presidente estatal de ese partido, obteniendo un reprimenda de mis dirigentes por supuesta ingenuidad, preferí ser ingenuo que cómplice activo de sus corruptelas. Dinero, despensas, material de construcción, publicidad electoral, transporte, uso de locales públicos y acceso a toda la gestoría de servicios que el estado proporcionaba constituían los apoyos corporativo para el uso clientelar y con la consecuente corrupción que los funcionarios otorgaban discrecionalmente y sin pedir constancias del destino de los apoyos. Luego vendrían tiempos del salinismo presidencial que cimentaron las bases del crecimiento perverso de ese partido en el marco del incremento de los apoyos económicos de las cuentas secretas y la gran capacidad de gestión ante todos los funcionarios públicos que llegaban hasta rendir pleitesía a su dirigente senador por su amistad pública que trascendía con el Sr. Presidente Carlos Salinas de Gortari, mi presencia en la cúpula dirigente de ese partido testimoniaría el uso del poder corporativo del estado para controlar y corromper a los partidos políticos de oposición.

Por eso no es extraño que para los gobernadores de los estados donde habrá elecciones todo se vale para mantener su estado corporativista, menos perder la elección, por eso andan desatados y haciendo de las suyas. No ocultan su naturaleza de caciques pueblerinos que imponen su ley, saben cómo hacerlo y lo hacen: definen candidatos a modo, intimidan y aprietan a sus adversarios, maicean a los árbitros, hasta tienen, como Fidel Herrera, un Secretario de Finanzas, Salvador Sánchez Estrada, dedicado a usar los recursos públicos para hacer ganar a sus candidatos. La intervención telefónica a Ulises Ruiz, gobernador de Oaxaca y al gobernador de Veracruz, Fidel Herrera que da muestras de sus corruptelas clientelares y luego responden cínicamente que es escandalosa y la califican de “guerra sucia”, cuando la verdadera “guerra sucia” es el uso de los recursos públicos para comprar al árbitro y ganar las elecciones. Estos comportamientos detectados provocaron que todos los partidos representados en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión dedicaron más de cuatro horas para lanzarse insultos, ofenderse, acusándose mutuamente de corrupción, espionaje y amenazándose con sacar de la oscuridad información a la luz pública de múltiples actos ilegales y transgresores de la moral política del cual nadie esta exento porque han hecho de estos proceso eleccionarios una muestra mas del estercolero de la política que todos los partidos políticos persisten en mantener.

Las redes del control corporativo y clintelar existen tanto en el PRI, como en el PAN, el PRD y el PT con lo cual se afirma que no sólo se ha mantenido el corporativismo sino que además se ha fortalecido en la intermediación y representación de los intereses en nuestra patria. El corporativismo, el clientelismo y la corrupción constituyen las causas del estercolero en que se ha convertido la vida política en los partidos, se vislumbra lejano el desarrollo social y democrático que anhelamos sino no nos atrevemos a desmantelar las redes clientelares y corporativistas de la política que prevalecen en nuestro país.

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