jueves, 8 de julio de 2010

ALEX Y LA AUSENTE SOLIDARIDAD EN NUEVO LEÓN

Mas allá de las escenas conmocionantes que los medios de comunicación han hecho de las consecuencias trágicas que provocaron las lluvias del huracán Alex en nuestro estado de Nuevo León haciéndolo un gran espectáculo mediático, quiero reflexionar sobre la ausente solidaridad que nuestra sociedad ha estado vivenciado en el contexto de los daños provocados a los mas de cuatro millones de habitantes que vivimos en la zonas mas afectadas de los municipios del área rural: Anáhuac, Cadereyta Jiménez, Cerralvo, China, Ciénaga de Flores, Doctor Coss, General Treviño, Montemorelos, Santiago, Hualahuises, Linares, Los Aldamas, Los Ramones y Melchor Ocampo y de la zona metropolitana de la ciudad integrada por los municipios de Monterrey, San Nicolás de los Garza, Guadalupe, San Pedro Garza García, Santa Catarina, Escobedo, García y Apodaca. Las zonas mas afectadas son aquellas que han sido victimas de los depredadores ecológicos de las empresas inmobiliarios que en sus afanes mercantilistas poco les ha interesado la sustentabilidad ambiental, desarrollando proyectos de urbanización y desarrollos de vivienda en zonas de alto riesgo en los cerros, arroyos, ríos y zonas de desagües naturales, con gobiernos que por lustros han evadido solucionar de fondo el drenaje pluvial de la zona metropolitana , donde el caso mas patético ha sido la insistente explotación mercantilista del Rió Santa Catarina, atropellando los derechos ciudadanos para el libre esparcimiento. Los daños generados han provocado 20 muertos, mas de 60,000 damnificados, inundaron tierras de cultivo, miles de viviendas, acumulación de lodo y basura en las calles, afectaron las áreas naturales comunicaciones terrestres, carreteras, caminos, calles obstaculizando las vialidades, infraestructura urbana, edificios escolares, el sistema hidráulico provocando la escasez de agua potable, falta de energía eléctrica en amplios sectores, con el riesgo consecuente sobre la salud de la población que ante estas situaciones emergentes prevalecen las enfermedades infecciosas, gastrointestinales, respiratorias y las necesidades de atención a la salud mental derivadas del afrontamiento de las crisis, el estrés, las perdidas humanas y materiales que angustian la sobrevivencia en estos casos siendo causas de ansiedad y depresión de las victimas.

Resulta que las grandes cadenas comerciales de nuestro estado (SORIANA, HEB, WALL MART, SAMS y OXO) han recurrido a la publicidad con paginas completas en los periódicos locales, mensajes radiales y televisivos para competir entre ellas por mostrar su solidaridad con nuestra desgracia y lo peor expresar su gran solidaridad simplemente haciendo mínimos descuentos de algunos de los principales productos que se necesitan ante estas tragedias. De la misma forma los corporativos bancarios de BANORTE y AFIRME, cuyos dueños pertenecen a familias de abolengo nuevoleonés de gran tradición cristiana filantrópica, nos muestran su gran solidaridad abriendo una cuenta para recaudar fondos de apoyo con esta tragedia y ponen a nuestra su disposición sus generosos productos y servicios de créditos inmediatos para apoyar a la victimas. Por otra parte los políticos y los funcionarios gobernantes persistan en “exhibirse” con sus conductas solidarias y preocupantes sobre los daños y paradójicamente muestren la ineficiencia en la operatividad de soluciones invocando a dios en la resignación por sus errores, ya que gracias a él la catástrofe no provoco “muchas muertes” de personas, dada la magnitud de la tragedia. El gobierno irresponsable hace un mal diagnostico temprano del grado de daño económico sin una evaluación integral, el gobernador refiere daños materiales por mas de diez mil millones de pesos porque no incluye los daños patrimoniales en las viviendas, mobiliarios y enseres domésticos de sus habitantes damnificados. Los funcionarios responsables de la participación social asistencial (DIF-SEDESOL) de la población en los diferentes niveles de gobierno hacen llamados angustiosos, con poca respuesta, para que la población activa se integre como voluntariado porque requieren de “muchas manos” para operativizar acciones de apoyo ante la magnitud de la tragedia, son las consecuencias de sus políticas clientelares y asistencialistas. Por otro lado algunas personas intenten aprovecharse de la catastofre mediante actos de rapiña (desmantelando vehículos automotores arrastrados por la corriente, recolectando bienes abandonados por sus dueños) cobrando el agua gratuita de las tanques pipas propiedad del gobierno, vendedores de agua embotellada incrementando en mas del 300% sus productos, y otros incrementando sus costos por los servicios que prestan como concesionarios del transporte.

Los empresarios multimillonarios de los diferentes corporativos, orgullosamente regios, algunos de ellos en la lista de los multimillonarios de la revista Forbes, existentes en el estado, cuyas fortunas han sido producto de la fuerza de trabajo y del consumo de miles de obreros y empleados neoleoneses, además de los recursos naturales, materiales y financieros que el estado les ha facilitado, se declaren en conjunto lamentándose de sus perdidas económicas inhibiendo sus apoyos solidarios que sus empresas y sus recursos pueden satisfacer en forma inmediata no sólo en herramientas y maquinarias sino en la demandante agua potable, líquidos nutrientes, alimentos, ropa y medicinas que se requieren en los refugios y zonas mas dañadas. En tanto una vez más los visibles responsables promotores de estas tragedias, transgresores de la ley, depredadores urbanos (empresarios de la construcción, de las inmobiliarias, funcionarios de obras públicas, desarrollo urbano, FOMERREY, INFONAVIT, ecología, etc.., muestren su solidaridad inmersos en la impunidad permanente por sus obras de riesgo donde fácilmente se convierten en victimas los necesitados ciudadanos, de la vivienda digna, ante estos fenómenos naturales.

A todo lo anterior se suma el silencio y la persistente pasividad de académicos, intelectuales, profesionistas científicos y humanistas de nuestro estado no sólo ante la tragedia debiendo promover y fomentar la anhelada solidaridad ante el suceso, sino ante la prevaleciente degradación en su responsabilidad como creadores socialmente de valores en nuestra sociedad que como vemos en el caso de la solidaridad ha sido desvirtuado ante el abuso del discurso político y el denominado marketing solidario ya que la verdadera solidaridad es ayudar a alguien sin recibir nada a cambio y sin que nadie se entere, ser solidario en su esencia es ser desinteresado, desde que el liberalismo francés en el siglo XVII lo conceptualizo mas allá de la caridad cristina quedo integrada como uno de los principios de la filosofía social, como una construcción moral edificada sobre tres dinamismos: el sentimiento compasivo que nos lleva a ser unos para los otros, la actitud de reconocimiento, que nos convoca a vivir unos con otros, dando y recibiendo unos de otro; y el valor de la universalización, que nos impele a hacer unos por otros. La solidaridad es parte de nosotros, está en la naturaleza misma del ser humano y se relaciona directamente con su también natural tendencia social. Es un término que denota un alto grado de integración y estabilidad interna, es la adhesión ilimitada y total a una causa, situación o circunstancia, que implica asumir y compartir por ella beneficios y riesgos; la solidaridad es una practica sin distinción de sexo, raza, nacionalidad, religión o afiliación política la única finalidad es el hombre necesitado. Como dice Jon Sobrino, uno de los teólogos jesuitas, cuya obra impacto en la teología de la liberación, la solidaridad tiene un marco filosófico abordado primariamente como una realidad antropológica, como categoría ética donde la concepción del otro se integra como elemento constitutivo de la definición de solidaridad.

La solidaridad es por tanto un principio ético, pilar en la ética moderna, no es solo un sentimiento ni un articulo de compra venta que tenga que exhibirse, mucho menos publicitarse donde sin ningún análisis y con cinismo sólo se trata de realizar un ejercicio de consumo, indoloro, que no requiere ningún tipo de sacrificio ni confrontación personal, para hacernos sentir bien, estar mas a gusto, en sintonía con el abuso de los medios de comunicación y de las leyes del mercado integrados al espectáculo mediático obsceno ante las tragedias. La solidaridad no se prolonga hacia un compromiso duradero, se trata del uso perverso de la compasión, explotando el dolor por el sufrimiento ajeno utilizándolo como reclamo de ayuda a cambio de la tranquilidad de la conciencia.

La ausencia de la solidaridad en nuestra sociedad así conceptualizada es uno de los factores fatales causantes de el atraso, el subdesarrollo, la destrucción y la imposibilidad de avanzar para lograr los crecimientos que son vitales para el beneficio y el desarrollo social y humano de todos. La falta de unión, solidaridad y cooperación de los mexicanos, nos lleva a ser vulnerables en la competencia descarnada y sin concesiones del mundo globalizado, victima de la depredación del neoliberalismo. Como dice el colega Julio Tudor en su libro la “Economía Política de la Sanidad (Pág.306) “La naturaleza espontánea del consumismo hace de el una fuerza enormemente poderosa, pero en su seno se da una contradicción que lo limita. El capitalismo de mercado estimula a las personas a ser ávidos consumidores, pero a su vez los degrada como creadores socialmente responsables de valores. A cambio de los mundos de fantasías que podemos comprar como bienes de consumo, el capitalismo crea un mundo real de codicia, egoísmo y muerte del compañerismo”. Son la esencia por los cual se explica la solidaridad ausente en nuestras sociedades

Si la solidaridad prevaleciera, imaginemos como se expresaría en múltiples comportamientos desde antes de que lleguen este tipo de tragedias, veríamos actos de autoridad de los responsables del desarrollo y planeación urbana en todos los niveles de gobierno negando licencias y permisos de uso de suelo en zonas de riesgo o que afecten la sustentabilidad ecológica, empresas e inmobiliarias conformes respetando la leyes terrenales y de la naturaleza; no mas viviendas ni construcciones en los márgenes de cerros, arroyos, ríos, zonas protegidas, el río Santa Catarina seria el espacio libre de esparcimiento ciudadano, sin explotación comercial sirviendo como espacio deportivo y recreativo para toda la población en tiempo de sequías; imagine la empresa FEMSA declarando que han reculado en su decisión de usufructuar el bosque de la pastora para la construcción de su estadio deportivo porque la reflexión solidaria ante la tragedia los ha hecho decidir ser congruentes con el desarrollo sustentable. Los gobernantes hartos de la repetición de la inundaciones, desarrollarían la obra cumbre necesaria del sistema de drenaje pluvial mas avanzado del mundo que de la solución a estas cíclicas inundaciones anuales que por décadas hemos padecido los habitantes de la zona metropolitana de la ciudad de Monterrey, obra que para los gobernantes no ha sido una obra prioritaria porque sus altas inversiones no producen el brillo necesario de sus clientelas electorales. Siguiendo con nuestra imaginación solidaria veríamos el comportamiento generoso de los empresarios proporcionando todo el apoyo inmediato de sus maquinarias pesadas y herramientas en la limpieza y rehabilitación de las calles dañadas, reconstruyendo viviendas; conjuntamente con los organismos asistenciales de los gobiernos proporcionando refugio cómodo a los damnificados proporcionando agua potable, alimentación, vestuario, servicios de salud extendido gratuitamente a toda la población. Gobierno y empresarios proporcionando vivienda en comodato, de las miles existentes sin habitar en la zona metropolitana, en forma inmediata a los damnificados por perder sus viviendas, habilitando inmediatamente los servicios domésticos y solidariamente facilitando los muebles y artículos para el hogar mínimos para la subsistencia. Los comerciantes vendiendo al costo de producción a la ciudadanía, en tanto pasa la emergencia, los medicamentos, materiales de curacion, alimentos perecederos y enlatados, los materiales desinfectantes y de limpieza, el agua embotellada, los pañales, la leche en polvo y el resto de los alimentos que integran la canasta básica. Imaginemos lo mas importante todos en unidad compartiendo el proyecto de una sociedad solidaria con la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien de todos y cada uno, ya que todos somos verdaderamente responsables de todos, integrando nuestra historia y nuestra cultura como elementos de identidad que permitan la unión y articulación de esfuerzos para conquistar gradualmente y de manera solidaria el anhelado desarollo social y humano que nuestra patria merece.

1 comentario:

  1. Si me permite un comentario, me gusta leerlo pero creo que podría economizar palabras. ¡Son muy largos sus textos! Creo que le vendría bien resumir algunas ideas o editar sus textos. Pero felicidades por su blog, que me gusta y que visito con frecuencia.

    ResponderEliminar